Hoy, Lunes día 8 de Septiembre, salta la noticia bomba de Cantabria. El ministro peor valorado (bueno, junto a su amigo Gallardón), es el enviado por el gobierno para inaugurar el inmundial de vela.
Se trata de una estrategia un tanto arriesgada por parte del desgobierno de Mariano Rajoy. ¿Cómo se atreve a enviar a José Ignacio Wert, cuando ni su ministerio ni el gobierno de Rajoy han puesto un sólo euro para la celebración del inmundial de vela? Probablemente se trate de un caramelito para Iñigo de la Serna, para callarle la boca durante unos meses y que esté contento sin montar mucho revuelo.
Pero no todo es malo. Hay que ser positivos. Hay que ser positivos, porque es la mejor oportunidad que van a tener tanto los santanderinos como los cántabros, de dar la bienvenida que se merece al señor Wert. Lo lógico es que tras las quejas que han mostrado muchísimos ciudadanos cántabros hacia su gestión, esta vez no se queden en casa y vayan a decirle a Él en persona lo que piensan de todas las medidas que ha tomado, eso sí, siempre con respeto a la ley (Sí, a la ley ley, no a aquello que mande delegación del gobierno porque le viene en gana...).
Tengo una duda, y probablemente sea existencial. ¿Tan poco importa al gobierno la ciudad de Santander, que se atreve a enviar a José Ignacio Wert? Para resolverla, tan sólo se me ocurre pensar en que a tenor de los resultados electorales de los últimos 30 años en la ciudad, se la trae completamente "floja" quien viene a inaugurar el inmundial de vela, ya que si pusieran una escoba con una pegatina del PP, Iñigo, sus secuaces y muchísima gente más, le iban a aplaudir con fervor hasta que les sangrasen las manos.
Y como resumen, opino que ahí tiene Santander lo que siempre se ha merecido. Tiene su recompensa al eterno peloteo que ha hecho desde tiempos inmemoriales al Partido Popular. Tiene como recompensa a José Ignacio Wert. ¿No es un fiasco que tras tantos años de "lamer el culo", sólo te envíen al ministro peor valorado del gobierno?
Que bonito sería que Santander despertara de su letargo...

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